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Cómo elegir buena leña de encina para tu chimenea
20 de junio de 2026 · Leña en Galapagar
La encina es la leña de mayor poder calorífico de nuestra zona. Te contamos en qué fijarte para acertar: secado, tamaño, rendimiento y conservación.
La leña de encina es la reina de las chimeneas de la sierra de Madrid: densa, de combustión lenta y con un poder calorífico difícil de igualar. Pero no toda la leña de encina rinde igual, y elegir bien marca la diferencia entre un invierno cálido y barato o uno lleno de humo y gasto. Estas son las claves.
El secado es lo primero
Una buena leña tiene que estar curada, es decir, seca. Lo ideal es encina cortada el año anterior, con una humedad por debajo del 20 %. La leña verde o mal secada cuesta de prender, calienta poco, genera mucho humo y ensucia el tubo con creosota. Un truco: si al golpear dos tacos suenan secos y huecos, buena señal; si pesan mucho y suenan apagados, aún tienen agua.
Encina frente a otras maderas
Frente al pino y otras maderas blandas, la encina arde más despacio y aprovecha mejor cada carga, así que repones menos veces y mantienes una brasa estable durante horas. Por eso, aunque el precio por kilo pueda parecer mayor, el rendimiento real suele compensar.
Tamaño y cantidad
Para chimenea y estufa lo cómodo son tacos manejables, ni demasiado gruesos (tardan en prender) ni demasiado finos (se consumen rápido). La cantidad depende del frío de tu zona y del uso: una casa que enciende a diario en pleno invierno consume bastante más que una de fin de semana. Si tienes dudas, cuéntanos tu caso y te orientamos.
Conservación en casa
Guarda la leña en un sitio ventilado y protegido de la lluvia, apilada sin pegarla del todo a la pared para que el aire circule. Así se mantiene seca toda la temporada.
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