Guadarrama, a las puertas del puerto, vive unos inviernos largos y fríos en los que el fuego no es un lujo sino una necesidad. Llevamos encina cortada el año anterior y bien seca, de la que arde despacio, da mucho calor y aguanta brasa, la que de verdad caldea una casa de montaña cuando la nieve asoma por la sierra.
Subimos a Guadarrama desde el almacén de Galapagar y repartimos por el pueblo y sus urbanizaciones, descargando donde te venga bien. Si nos cuentas tu consumo, calculamos la carga para todo el invierno. Trabajamos de lunes a sábado; al llamar te decimos el mínimo de reparto de tu zona. Llámanos y preparamos la entrega.